Humantay: caminata en los dominios del Salkantay

Siempre se puede dar un paso más. Nunca lo olvides. Recuérdalo cuando estés ahí, en esa pendiente que el cansancio te hace creer que es interminable. Vamos, da ese pasito más y otro más. ¡Qué sean diez! y luego descansas un ratito y respiras profundamente antes de continuar hacia tu destino.

Sí, tu destino, ese que viste en fotos y te deslumbró. Esa ruta que un viajero, igual que tú, te recomendó en la plaza de Armas o en el atrio de un palacio de paredes de piedra. No lo recuerdas. Qué importa. Lo único que importa es que ya estás cerca, cansado, pero muy cerca. Y no vas a retroceder ni abandonar.

¡Llegarás! Ese será el premio a tu esfuerzo de caminante de altura, de andariego en un territorio que, en tiempos prehispánicos, se recorría a pie, siempre a pie, solo a pie por valles, pampas y cordilleras, entonces, tus pasos en los dominios de una montaña sagrada, son —de cierta manera— milenarios e históricos.

Y así, metro a metro, te acercas a Humantay, el espejo de agua que viste en una foto y te sedujo por sus aguas turquesas. Tanto que modificaste tu itinerario para ir a ese cocha (laguna en quechua) de la cordillera de Vilcabamba, la cadena montañosa en la que predomina el apu Salkantay.

Tu decisión estaba tomada y no la cambiarías por más que tuvieras que madrugar y caminar varias horas a miles de metros sobre el nivel del mar. Eso es lo de menos cuando te llama la aventura. Ahora lo sabes y lo vives porque jamás te habías animado a salir de trekking. Tu debut es en los Andes, en el Cusco inca, en el Perú milenario.

Cusco: partida al amanecer

Es tan temprano que hasta el sol duerme. Tú no. La alarma acaba de despertarte. Hace frío y no quieres salir de la cama. Ves el reloj: 4:00 a. m., pero ya es tarde para arrepentimientos. Hoy irás a caminar. Hoy conocerás la laguna Humantay y verás el nevado Salkantay, respetado y reverenciado en la cultura andina.

¿Qué llevar? ¿Qué dejar?… Dudas. No tienes experiencia en las rutas de a pie. Piensas, reflexionas, decides: menos es más. Solo lo indispensable en la mochila: una prenda extra de abrigo, un impermeable, un bloqueador solar, agua, snack y los bastones que alquilaste, y, claro, el celular para las fotos.

Listo. Lo que queda ahora es esperar al guía que pasará a recogerte al hotel a las 4:30 a. m. Esa es la opción que elegiste al tomar tu tour. La otra era ir al encuentro del grupo a un lugar determinado, pero eso te iba a significar un esfuerzo adicional. Lo mejor es no desgastarse. Lo mejor era que te buscaran.

Lo que sucedería después es fácil de imaginar y contar. El llamado de la recepción. El saludo con el guía. La subida a la movilidad privada y el inicio de tu travesía por las calles vestidas de sombras del Cusco, la “Capital Histórica del Perú”, la ciudad que, en sus discotecas, bares y pubs, lleva al insomnio a muchos de sus visitantes.

Tú no eres uno de ellos. La noche anterior descansaste temprano para rendir al máximo, porque si bien careces de experiencia en el senderismo, tienes un buen estado de salud y tu cuerpo ya está aclimatado a la altura. Ambos factores son fundamentales para lograr el éxito en la rutas del Cusco.

Mollepata: la hora del desayuno

Quisieras empezar a caminar ya, ahora, en este momento; pero tienes que esperar y ser paciente. El primer paso no está a la “vuelta de la esquina”. La movilidad tiene que alejarse de la ciudad y sus 3400 m s.n.m. y descender a los 2970 m s.n.m. del distrito de Mollepata (provincia de Anta), donde se realiza una parada estratégica.

No es un trayecto corto. Son 2 h 45 min aproximadamente. Tiempo para reflexionar sobre la importancia de proteger las cordilleras, de pensar en qué tan complicado y hermoso será el camino, de imaginar tu llegada a la laguna formada por los deshielos del nevado Humantay (5473 m).

Paciencia. Déjate guiar por la paciencia. No es recomendable estar nervioso o “comer ansias”, como suele decirse. Lo que si tienes que comer es el desayuno buffet que te espera en Mollepata. Sabor peruano y opciones vegetarianas a tu disposición, para terminar de espantar el sueño y rendir en el camino.

Cada vez más cerca del paso inicial. Solo falta un tramo en la movilidad para que empieces a andar. 8:30 a. m. Motores encendidos. Adiós Mollepata. Bienvenido Soraypampa y sus 3880 m s.n.m. Las últimas indicaciones del guía: vamos con calma, no es una competencia, todos lo lograremos.

Todos, los compañeros acostumbrados a largas travesías y los novatos como tú que pondrán a prueba su resistencia caminera por primera vez y estrenarán la satisfacción de llegar a un destino distante, con la respiración entrecortada y las piernas temblorosas por el esfuerzo de superar una pendiente.

Soraypampa: el primer paso

Las 9:30 a. m. es la hora de la verdad. Se acabó la espera. Se inicia el reto —amistoso, divertido, pero también exigente— en ese camino de 4,2 km (solo de ida) que ascenderá hasta los 4200 m s.n.m. de la laguna Humantay, “la cabeza de los dioses o cabeza sagrada” en español. 

No te confíes ni te dejes engañar. El sendero es bondadoso y se muestra afable al salir de Soraypampa. Si caes en su trampa y crees que toda la ruta es una trocha carrozable (carretera sin asfalto) con pocas pendientes, acelerarás más de la cuenta, quemando inútilmente las energías que necesitarás en el ascenso.

Se prudente y cauteloso en tu andar. Disfrútalo, gózalo y recarga tu espíritu en el inicio del trekking. Contempla las cumbres de la cordillera de Vilcabamba, como el Salkantay (6264 m.), “la montaña salvaje e indomable” en español, y el Tucarhuay (5910 m). Así llegarás con el ánimo al tope para la exigente pendiente.

Una hora o quizás un poco más (el tiempo total de la ida bordea las 2 h 30 min) por una falda montañosa. Aquí el camino lo haces tú, lo escoges tú. Y sientes que te falta el aire y sientes hasta un poco de envidia de los otros viajeros que no se detienen y empiezas a preguntarte: ¿dónde está la laguna?

Humantay se esconde. No aparece. Al menos si la vieras ahora refrescarías tu entusiasmo. “¡Vamos!, no te desanimes. ¡Tú puedes!”, te alienta el guía, siempre atento a tus andares. Eso te alivia. No estás solo en la cordillera. Están los compañeros. También los apus que custodian tus pasos.

Humantay: misión cumplida

Falta poco, tan poco que sonríes a pesar del cansancio. Lo lograrás, lo estás logrando… ¡Lo lograste! Venciste a la distancia y a la altura. Tu primer trekking, tu primer éxito, tus primeras visiones de Humantay, con sus serenas aguas turquesas, con el nevado que la nutre con sus deshielos.

Y recuerdas la foto que te convenció a explorar la cordillera de Vilcabamba y te parece increíble estar ahí. Ya no eres un observador, eres el protagonista de tu propia aventura en los caminos montañosos del Cusco. Estos no solo conducen a zonas arqueológicas sino a magníficos y retadores escenarios geográficos.

Y tú estás en uno de ellos. No es el único. Hay otras expediciones. Las 7 lagunas del Ausangate, el ascenso a la montaña de 7 colores, el trekking Salkantay-Machu Picchu, un circuito pedestre de cuatro días que en su primera jornada incluye la visita a Humantay, y el clásico camino inca a Machu Picchu.

Será para la próxima. Ahora, tienes que desandar lo andado. Volver a Soraypampa, al bus, a Mollepata para almorzar y al Cusco (donde llegarás alrededor de las 7:00 p. m.) para descansar o, por qué no, festejar tu triunfo andariego en alguna de esas discotecas, bares y pubs que tientan al insomnio. ¡Salud por Humantay!

septiembre 22, 2024