Cusco: los atractivos ocultos de Calca

Voy a escribir una obviedad que, a pesar de serlo, muchas veces se olvida: el Cusco turístico no empieza ni termina en Machu Picchu. Sería necio negar la trascendencia de este ícono mundial, como también lo es creer que en la “Capital Histórica del Perú” y en las ciudades, pueblos y comunidades de la región, no existen otros lugares que encierran un gran interés arqueológico, cultural y natural.

No me refiero solamente a los circuitos que suelen complementar la visita a una de las siete maravillas del mundo moderno, como Pisac, Ollantaytambo y Chinchero en el Valle Sagrado de los Incas, la caminatas a la montaña Vinicunca y a los apus Ausangate o el Salkantay, el vibrante free walking tour por el Centro Histórico del Cusco, “el ombligo del mundo” desde la concepción de los incas.

Es sabido, también, que los viajeros complementan sus travesías con escapadas a la selva, siendo la reserva nacional Tambopata (región Madre de Dios) y el parque nacional del Manu (regiones Cusco y Madre de Dios), los destinos preferidos por su cercanía. Las excursiones de los Andes a la Amazonía son fascinantes porque permiten observar como la cordillera se transforma en bosque.

La otra opción es incluir destinos cercanos como Arequipa, la “Ciudad Blanca” y la región que atesora los profundos cañones del Colca y Cotahuasi; y Puno, con su legendario lago Titicaca —se cuenta de que sus aguas emergieron los fundadores de imperio inca— y su fiesta en honor de la virgen de Candelaria, una explosión de fe, música, danza y color a 3827 m s. n. m.

Lo descrito hasta aquí es más o menos lo clásico y lo convencional. No pretendo decirte que seguir esos rumbos está mal o que no recorras ninguna de las rutas mencionadas en los párrafos anteriores. El objetivo de este texto es mostrar otros sitios de interés para que amplíes tu abanico caminero. A más opciones, mayores posibilidades de que el itinerario que planifiques sea perfecto para ti.

Una santa limeña en Cusco

La provincia de Calca es, para muchos, el corazón del Valle Sagrado. Sus “latidos” arqueológicos “suenan” con mayor intensidad turística en Pisac (2972 m s. n. m.), la zona monumental incaica que resalta por sus andenerías. En el pueblo del mismo nombre todavía se practica el trueque en el mercado artesanal. Si quieres saber más te invito a leer esta entrada.

Lo que no recuerdo es si he escrito sobre la fiesta de santa Rosa de Lima en Lamay, uno de los distritos de Calca (a 52 km del Cusco). A fines de agosto, por fe y por costumbre, se ejecutan una serie de danzas folclóricas que incluyen personajes malignos como los saqras. Ellos buscan llevar por el mal camino a la primera santa de América. Lo hacen desde los balcones y techos de las casas.

Nunca lo consiguen, pero todos los años lo intentan. Por sus características esta celebración religiosa tiene varias similitudes con la fiesta de la “mamacha” Carmen de Paucartambo —una de las más populares y concurridas del Cusco— convirtiéndola en una buen reemplazo para los turistas que, por diversos motivos, no puedan estar en el “ombligo del mundo” entre el 15 y el 18 de julio. 

Ya en Lamay, aprovecha las pausas festivas para escaparte a una zona arqueológica que, según el blog Calca y más Calcaes considerada como la Antigua Ciudad Inca y Capital del Valle Sagrado de los Incas”. Poco visitada, “Urko o Urcos como los cronistas lo llamaban, fue edificado sobre una pirámide trunca apoyada al lado oriental del morro del mismo nombre, en el tiempo del Inka Lloque Yupanki”.

Graderías de andenes y un torreón circular con mordiente de barro resaltan en este complejo que habría pertenecido a Killeskachi Orqo Waranqa, hijo de Wiracocha Inka. En el blog ya citado se menciona que la zona más importante del conjunto es el santuario de Wiracocha “el viejo”, el cual “está encerrado en una cancha de piedras, tiene cabeza de otorongo, cuerpo de spondylus, cola de serpiente y forma de sapo”.

Una escapada a Yucay

Visitar Urqo no estaba en mis planes. El dato me lo dieron en Lamay y me lo reconfirmaron en Calca, la acogedora capital provincial (2926 m s. n. m.). Y, como la curiosidad no mata al viajero —eso solo sucede con los gatos según la frase popular— enrumbé hacia ese destino por descubrir. El viaje en auto fue corto (2 km, 5 min) y el recorrido más que placentero. Tanto así que sentí que la huaca era solo para mí.

La escapada no terminó ahí. Desde Urco o Urqo continúe camino o, mejor dicho, carretera (14 km. Tiempo aproximado: 30 min) hasta el pueblo de Yucay (2857 m s. n. m.), en la vecina provincia de Urubamba, donde visité un museo. Lo que vería en sus diversos ambientes me acercaría aún más a las raíces, las tradiciones y las costumbres de los pobladores del Valle Sagrado.

Explorar y aprender sobre la herencia y el legado de los antiguos. Esa es la esencia y el espíritu de Yucay Museo de Cultura Viva, donde “podrás descubrir talleres, arte, gastronomía y costumbres que siguen vivas gracias al trabajo de nuestras comunidades”, se anuncia en la cuenta de Facebook de este espacio que revalora la sabiduría andina.

La lectura de la hoja de coca y las razones que sustentan los tributos a la Madre Tierra. La preparación de la chicha y de los panes cusqueños en hornos artesanales. Exhibiciones de tejido y teñido de la lana de alpaca y oveja, entre otras actividades, se realizan cotidianamente en espacios abiertos o ambientes de líneas arquitectónicas andinas que le otorgan un cariz especial al museo.

Aprovecha tu excursión para adquirir las artesanías elaboradas por los comuneros locales o probar uno o varios de los sabores de helados de fruta fresca que se ofrecen en un museo donde no solo se aprende. También se degustan los insumos locales en un restaurante y se brinda con una cerveza cusqueña en el bar temático.

Relajo termal en Lares

Lo siento mucho. La idea inicial de este relato era describir lugares alternativos de distintas provincias del Cusco, pero, ya ves, por alguna circunstancia extraña e inexplicable —acaso por la divina intervención de santa Rosita de Lamay— me quedé en Calca. Ese no era el plan, aunque, como suele suceder en los caminos, el mejor plan es el que se traza sobre la marcha. Así que no cambiaré de rumbo.

Eso sí, me comprometo a desarrollar los sitios de interés que hoy quedaron pendientes en otras entradas. Paciencia. Ya les datearé sobre la catarata de Mandor en Machu Picchu Pueblo; de los andenes de Zurite, en la provincia de Anta; y de Santo Tomás, la aguerrida capital de la provincia de Chumbivilcas, donde los legendarios qorilazos se erigen como magníficos jinetes de las alturas.

Esas alturas a las que tuve que ascender para disfrutar de los baños termales del distrito de Lares (a 3250 m s. n. m. y a 60 km de Calca). Descanso, relajación y gozo en las seis pozas alimentadas por un torrente hidrotermal volcánico que emerge a través de grietas. Por su alto contenido de minerales, estas aguas que fluctúan entre los 35° a los 48° C son beneficiosas para la salud.

Bienestar y diversión. Dos por uno en los baños que no son los únicos atractivos del distrito. Aquí hay naturaleza, belleza paisajística y cultura viva en las comunidades. También senderos prehispánicos que se dejan explorar. El Lares Trek es una opción al Camino Inca a Machu Picchu. Son 3 o 4 días de andar en los que se recorren 33 km, aproximadamente.

Así, entre rezos, bailes y procesiones, aprendizajes y andanzas en solitarias zonas arqueológicas y, finalmente, chapuzones en aguas curativas, descubrimos juntos un poquito más del Valle Sagrado y de la provincia de Calca. Antes de terminar quiero darte una buena o, tal vez, mala noticia: no te dije nada sobre Huchuy Qosqo o Qaqyaqawana, una joyita incaica que exploré hace muchos años.

Bueno, tendré que volver para renovar mis recuerdos y escribirlos en este espacio. Ojalá nos encontremos en la ruta.

enero 20, 2026