Cusco: sopa de letras con los atractivos turísticos

Con Q y W o con C y H¿con tilde en la vocal final? Es con S o con Z o tal vez con K o C. ¿Ambas o ninguna? ¿Tiro una moneda al aire para decidir como es o recurro a la Internet para quitarme la duda? Es inútil. Las palabras aparecen escritas de varias formas. Ya sé, consulto un diccionario oficial. Mala suerte. No existe. El idioma del que provienen esos nombres no tenía escritura conocida.

Eso es lo que sucede, por ejemplo, con Saqsaywaman o Sacsayhuaman, aunque para algunos es Sacsayhuamán, con la fuerza de voz en la sílaba final. Así de confuso y cambiante. Eso es lo que pasa con la denominación de este parque arqueológico. Eso es lo que ocurre con muchos lugares del Perú, cuyas denominaciones tienen origen quechua, aimara u de otra lengua ancestral.

Pasa también con la ciudad del Cusco (Cuzco), con el templo del Qoricancha (Coricancha), con la calle Hatun Rumiyoq (Hatun Rumiyoc) —donde se encuentra la Piedra de los 12 ángulos—, con el nevado Salkantay (Salcantay) y hasta con la llacta (llaqta o llajta) de Machu Picchu (Machupicchu), la maravilla del mundo, el ícono turístico del país y la mayor obra arquitectónica de los incas.

Sí, hay varias formas de escribir y pronunciar los atractivos que te fascinarán en tus vacaciones en el Cusco o Cuzco y hasta Qosqo. Así que anótalos en tu itinerario con la grafía que más te guste. Lo importante es que vengas, los visites, los recorras y los disfrutes con la mejor actitud y aptitud. Total, una o dos letras no cambian en nada la gran aventura que vivirás el tierras cusqueñas o cuzqueñas.

En las calles del Cusco o Cuzco

El nombre del “ombligo del mundo” lo verás escrito con S y Z. Aquí no pretendemos llegar a una conclusión. Solo diremos que tanto el Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial consignan Cusco en sus documentos oficiales y en sus espacios en la red. Hay que tener en cuenta que la palabra está castellanizada y que los puristas del quechua prefieren el término Qosqo o Qusqu.

Y si eso sucede con el nombre de la ciudad, imagina lo que pasa con las denominaciones antiguas de las calles y de las construcciones de origen incaico. Es lo que sucede con el Qoricancha o Coricancha (“Recinto de Oro” en español), el templo donde los “hijos del Sol” honraban a su padre y que en la época colonial se convertiría en el convento de Santo Domingo.

Imponente y llamativo, el templo se encuentra en la avenida El Sol, a pocas cuadras de la plaza de Armas. Su ubicación fue elegida por el mismísimo Manco Capac, el legendario fundador del imperio inca; pero sería Pachacutec quien le daría el brillo y esplendor que despertaría la codicia de los conquistadores o invasores españoles. ¿La razón?: ordenó que sus paredes fueran cubiertas con láminas de oro.

Donde no hay oro, pero siempre hay muchos turistas ansiosos por llevarse la mejor foto o vídeo, es en la Piedra de los 12 Ángulos de la calle Hatun Rumiyoq o Hatun Rumiyoc (también Hatunrumiyoc). Declarada Patrimonio Cultural de la Nación, este bloque de diorita perfectamente trabajado por los arquitectos prehispánicos, fue parte del muro exterior del palacio de Inca Roca.

Aquí no tendrás que comprar entrada ni presentar ningún boleto turístico. Este afamado bloque lítico —que encaja a la perfección en el muro gracias a sus 12 ángulos—, está a la vista de todos los que transitan la calle de la “casa que tiene piedras grandes” (eso significa Hatun Rumiyoc en español). Solo debes tener paciencia y esperar el momento preciso de acercarte. Eso sí, no la toques ni la fotografíes con flash.

En Saqsaywaman o Sacsayhuamán

Una Q, una W y una H no cambian el hecho de que la Casa del Sol de la dinastía de los Hanan Cusco, es uno de los principales atractivos del Qosqo, perdón, Cusco o ¿es Cuzco?… en fin, de la antigua capital inca para evitar confusiones. Ahora bien, en el caso de este parque arqueológico de 2997 hectáreas, la Dirección Desconcertada de Cultura (DDCc) utiliza la grafía Saqsaywaman.

No ocurre lo mismo en la web del Boleto Turístico del Cusco, donde se lee Saqsayhuaman. Tampoco en las muchísimas páginas que emplean la palabra Sacsayhuaman, con o sin tilde en la última a. En conclusión, en donde tendrás que poner el acento es en tus ganas de llegar caminando o en bicicleta, en transporte público o en tour a los 96 sectores del “Halcón Satisfecho” (eso significa su nombre en español)

Tú decides la manera de arribar al que fuera “el lugar más importante después de la llaqta del Qosqo”, como se informa en la web de la DDCc. Entonces, cómo no visitarlo, cómo no explorar sus diversos vestigios, cómo no maravillarse con los enormes muros de esta fortaleza o santuario que, vista desde el aire, se asemeja a la cabeza de un puma.

Vamos, tienes que ir. Desde la plaza de Armas (3400 m s.n.m.) hasta Saqsaywaman (3700 m s.n.m.), pasando por el mirador del Cristo Blanco, la imagen que protege a la ciudad. El viaje es corto (2,5 km), pero las imágenes panorámicas del Qosqo y de la geografía andina perdurarán en tu mente. Te sucederá lo mismo en el área monumental y en los sectores de Q’enqo, Tambomachay y Kallachaca, entre otros.

Tanto por ver y conocer. Los muros en zigzag de piedra labrada de los Baluartes, el torreón de Muyuqmarca o Muyucmarca (“Lugar Redondo” en español) que fuera el lugar de resistencia del rebelde Cahuide, los “toboganes” del Rodadero, un grandioso bloque lítico donde los antiguos tallaron bancos, altares y escalones, y los laberintos subterráneos de piedra caliza conocidos como Chinkana.

En el apu Salcantay o Salkantay

Los nevados cusqueños o cuzqueños no están libres de las “confusiones” al momento de escribir sus nombres. Se podría decir que, en este asunto, los apus o montañas sagradas —así los considera el hombre andino desde tiempos ancestrales— no tienen ningún privilegio o estatus especial. Lo sabe el Salcantay que, en ocasiones, cambia su C por una K. Lo que nunca varía es su condición de “Montaña Salvaje”.

Eso es lo que significa su nombre en español más allá de como se escriba. Lo que también se mantiene firme, incólume y jamás varía es la majestuosidad de este gigante de 6264 m que resalta en la cordillera de Vilcanota. En sus dominios, el paisaje andino es fascinante y los caminos son más que un reto, siendo uno de los desafíos favoritos de los senderistas que llegan a la mítica capital incaica.

Si te gustan andar durante varias jornadas, el trekking Salkantay-Machu Picchu es una opción que no debes ignorar. Son cinco días y cuatro noches en la que tus pasos te llevarán desde la cordillera al bosque nuboso. En esta travesía de 75 km (aproximadamente) superarás un abra o paso a 4630 m s.n.m. para luego descender por un sendero cimbreante hacia el verdor de la selva baja.

¡Qué te parece! Una auténtica aventura que se inicia con un viaje por vía terrestre del Cusco a Mollepata (provincia de Anta) y de Mollepata a Challacancha. Este lugar suele ser el punto de partida de un circuito en el que no solo verás al Salkantay sino a otros nevados, como el Humantay, a cuyos pies se encuentra la laguna del mismo nombre. Esta puede ser visitada en un ida y vuelta desde el Qosqo.

Prepara las botas de trekking. El apu que se escribe con C o con K te espera. Y si bien lo puedes explorar por tu cuenta, te recomendamos hacerlo con un operador local. En el Cuzco encontrarás varias agencias que ofrecen la ruta. Sus servicios incluyen el traslado, la alimentación, las carpas (más no las bolsas de dormir) y el guiado, entre otros detalles que facilitarán tu andar.

El Santuario de Machu Picchu o Machupicchu

Lo escribas en una o dos palabras, la “Montaña Vieja”, ese es su nombre en español, es el atractivo excluyente del Cusco y el Perú. No voy a pedirte que lo incluyas en tu lista de lugares a visitar. Seguro que ya está. No hay que ser adivino para saber o presumir que encabeza esa relación porque todos quieren conocer una de las grandes maravillas del mundo.

Pero no solo eso, los bosques de la ciudadela, cuya construcción fue ordenada por el noveno inca, Pachacutec o Pachacútec, son el hábitat de diversas especies de flora y fauna andina y amazónica. Ya lo sabes. No solo le prestes atención a los recintos de piedra y a las montañas cubiertas de verdor. Si estás atento y tienes una pizca de suerte, lograrás avistar aves y orquídeas endémicas.

Por su valor arqueológico y natural, la maravilla del mundo es protegida por el Estado peruano, bajo la categoría de santuario histórico, porque además de sus recintos incaicos, presenta “un importante valor ambiental, con áreas boscosas, montañas escarpadas y picos nevados. Es una zona de interacción entre el dominio andino y el amazónico”.

Ese es el sustento de la creación del santuario de Machupicchu (sí, así juntito), cuyo objetivo es “proteger las especies en vías de extinción, como el oso de anteojos (Tremarctos ornatus) y el gallito de las rocas (Rupicula peruviana), así como los restos arqueológicos presentes”, como informa el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) en la web Gob.pe.

La naturaleza es un motivo más para llegar a la joya incaica. Ten en cuenta que los boletos de acceso se compran con anticipación en tuboleto.cultura.pe. De igual manera se precavido con los pasajes del tren (se agotan en la temporada alta de junio a agosto). Si quieres arribar por el famoso camino inca que se recorre en cuatro días y tres noches, separa tu cupo meses antes de viajar. El acceso es limitado.

Si deseas evitar preocupaciones, confía en un operador local especializado. Con su apoyo profesional gozarás al máximo de tus vacaciones en el Cusco, más allá de como se escriban los atractivos que explorarás. Ese tema de las Q que se convierten en C y de las S que son cambiadas por la Z, son solo una curiosidad que nos sirvió para contarte algo más de nuestra tierra.

noviembre 7, 2024