Cusco: Espinar, un destino maravilloso

“Espinar, la otra maravilla del Cusco”. ¿Sería verdad ese eslogan o solo era una frase ingeniosa para atraer a los turistas y viajeros deseosos de explorar nuevas rutas? Soy uno de ellos, entonces, me invadió la curiosidad cuando vi el afiche promocional de esa provincia de altura, de mucha altura, en el terminal terrestre de Puno o Arequipa. Bueno, ya no recuerdo bien en donde fue.
Lo que no olvido es que meses después viajaría a Espinar —un tierra conocida por su actividad minera— para constatar si ese afiche revelaba una verdad o era un engaño. Lo que no olvido es mi llegada a Yauri, la capital provincial (3924 m s. n. m.), que sería mi base y punto de partida. Lo que no olvido son mis aventuras por la retadora geografía de “la otra maravilla”.
Y como estoy recordando, aprovecharé este instante de nostalgia viajera para contarte mis experiencias entre ríos encañonados y bosques de queñuales (un árbol andino en peligro), mis andanzas en pampas en las que el viento hace “bailar” a los “mechones” de ichu (el pasto de la altura), y mis pasos a través del tiempo en recintos prehispánicos, pero también en puentes e iglesias coloniales.

¿Solo eso?… no, muchos más que eso. En Espinar me sentiría un paleontólogo al ver el fósil de un mamífero acorazado del plioceno. Sí, me quedé anonado frente al gliptodonte de Alto Pichigua, un pariente gigante y lejano de los armadillos. Mi reacción fue similar al enterarme que más de un campesino al arar sus chacras, descubre restos de animales que habitaron el planeta hace millones de años.
Increíble, pero cierto, tan cierto que la “otra maravilla” es considerada por los expertos como un “yacimiento paleontológico”. Como no serlo si el esqueleto de un toxodonte fue hallado en las excavaciones para la construcción del estadio de Yauri en 2005, siendo el primer mamífero fosilizado de la meseta andina peruana, como se señala en un artículo de la agencia Andina.
Hay muchas maravillas turísticas en la provincia de Espinar, como lo anunciaba el afiche que leí en un terminal terrestre, como lo revela la entrada que estás leyendo. Ojalá que el resultado final sea el mismo. Me encantaría que prepares la mochila y enrumbes hacia un destino que pocos se atreven a explorar.
Vamos al sur del Cusco

Quieres ir a Espinar, pero te preocupa que esa “escapada” complique tu itinerario. Déjame decirte que eso no ocurrirá. Si tu plan turístico prevé conocer Cusco, Arequipa y Puno, regiones que forman el llamado Circuito Sur —el más popular de Perú—, solo tendrás que incluir una parada más en tu ruta, porque la “otra maravilla” es accesible por vía terrestre desde esas tres regiones.
El viaje a Yauri desde el Cusco (la distancia es de 241 km) demora aproximadamente 4 horas. Después de conocer sus atractivos —en uno o más días— continúa hacia el valle y el cañón del Colca, el principal atractivo de Arequipa (menos de 4 horas) o hacia Puno, en un viaje de alrededor de 5 horas que te llevará a las orillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo.
Desde la antigua capital incaica salen buses a Espinar. Estos parten del Terminal Terrestre (avenida Vía de Evitamiento 429) en las tardes y en las noches. El costo aproximado del pasaje es de 30 soles. Si quieres viajar de día, dirígete a Wanchaq y aborda los colectivos hacia Sicuani (3 horas, 8 soles), donde encontrarás transporte público a Yauri (2 horas, 10 soles).

Ya en tu destino no tendrás inconvenientes para ubicar un alojamiento. Si bien Yauri es una ciudad pequeña, cuenta con varios hoteles, hostales y hospedajes, como consecuencia de la actividad minera. No sueñes ni imagines un cinco o cuatro estrellas. Piensa en habitaciones sencillas, pero con todo lo necesario para que disfrutes de tu estadía con comodidad, aunque sin lujos.
Sucede lo mismo con la alimentación. Los restaurantes ofrecen menús económicos y diversos platos a la carta. También existen puestos callejeros. No es una mala idea que tomes las poderosas bebidas a base de maca o quinua y pruebes el delicioso lechón de cordero, un plato de fiesta donde la carne se cocina en un horno tradicional. Se sirve con moraya (papa deshidratada) y uchukuta (ají).
Un héroe y tres cañones en Espinar

Ya estás en Yauri, ya recorriste la plaza y visitaste la iglesia colonial de Santa Ana, construida sobre una huaca incaica. Ya sentiste el rigor de la altura. Ya tienes ganas de explorar los tres cañones de Suyckutambo, la maravilla principal entre todas las otras maravillas que existen en Espinar, recordando la frase del afiche del que te hablé al principio.
De lo que no te he hablado hasta ahora es que la provincia es llamada Espinar, en honor a un militar cusqueño que murió heroicamente en la batalla de San Francisco de la Guerra del Pacifico (1879-1884). La bravura del comandante Ladislao Espinar fue reconocida por sus enemigos, quienes le dieron una respetuosa sepultura en el lugar en el que fuera abatido, empuñando su espada en cumplimiento del deber.
Pero en estos tiempos de paz, solo empuñarás tu cámara para cumplir con tu “deber” de registrar una ruta fantástica que tiene como destino final los cauces del Callumani, Cerritambo y Apurímac -el río del dios que habla en español-, los farallones que cercan estos cursos de agua y los bosques de queñuales del Área de Conservación Regional (ACR) Tres Cañones.

Con una extensión de 39 485 hectáreas compartidas por los distritos de Coporaque y Suyckutambo, la ACR fue creada en 2017 con el objetivo de asegurar y conservar la biodiversidad, el entorno natural de los paisajes, la identidad cultural y los monumentos que evidencian la grandeza de las civilizaciones prehispánicas que se asentaron en esta geografía aparentemente hostil.
Pero es sabido que las apariencias engañan. Así que no dudes en viajar a Tres Cañones desde Yauri. La distancia aproximada es de 40 km (una hora sin paradas) y te recomiendo alquilar una movilidad para que visites Mauka Llaqta y Taqrachullo o María Fortaleza. Si esto no fuera posible, busca los colectivos que se dirigen al pueblo de Suckuytambo (10 soles aproximadamente).
Entre cañones y recintos prehispánicos

Dos ríos que se convierten en uno. Dos ríos que, al alimentar con sus aguas el cauce del Apurímac, se convierten en tres. Si, ahora son tres y los tres están cercados por inmensos farallones. El agreste panorama se suaviza por el verdor de los queñuales, una especie heroica que desafía la altura, un árbol vital para el ecosistema andino porque controla la erosión y captura el agua del medioambiente.
Ya estás en tu destino. Ya estás al pie de los tres cañones de Espinar. Ya estás admirando un escenario natural que es el refugio de una extraordinaria diversidad de especies de la flora (tolas, ichu, puyas Raimondi) y fauna andina (zorros, vicuñas, pumas, vizcachas, tarucas, llamas y alpacas). Ya estás caminando, explorando y sintiéndote pequeño frente a la fabulosa geografía de Suyckutambo.

Pensar que hace tan solo unos minutos observabas los cañones desde Taqrachullo (4038 m s. n. m.), una zona arqueológica que se extiende hasta la cima de un farallón. Recintos circulares y semicirculares, chullpas (tumbas), kallancas, y escalinatas de piedra son parte de un atractivo histórico ocupado inicialmente por los qaluyo, la primera gran cultura del Altiplano. María Fortaleza, como también se le conoce, fue puesta en valor en 2024.
En este lugar cada paso te acerca al pasado y a los pueblos que habitaron estos recintos, como los wari, los collao, los canas —originarios del actual territorio de Espinar— y los incas, siempre los incas. Ellos dejaron evidencias de su arquitectura en Mauka Llaqta, una parada obligada en la ruta a Suyckutambo. Aquí resalta una chullpa circular con techo abovedado.
Maravilloso, eso es lo que pensarás al observar la caprichosa, extraña y, acaso, enrevesada geografía de Espinar, desde lo más alto de un farallón o al pie de los cañones. En esos momentos de aventura y contemplación, no te importará el viento frío ni las amenazas del soroche (mal de altura). Solo querrás deleitarte con el panorama y gozar cada segundo en un destino que no estaba en tus planes.
marzo 8, 2025