Cusco: cómo evitar el mal de altura

La altura no es un mito”, advierten los entrenadores y futbolistas del llano cuando se avecina un partido en los 3400 m s. n. m. del Cusco. Más allá de la veracidad de la frase, su uso es algo así como una excusa anticipada. Es sabido que a los visitantes no les va muy bien en las canchas de la “Ciudad Imperial”, tanto así que hasta los empates son considerados resultados heroicos.

En el “ombligo del mundose pierde por culpa de la altura y se gana a pesar de ella. Bueno, al menos eso es lo que arguyen con cierto fastidio los jugadores actuales. Lo que ellos no saben u olvidan es que años atrás sus colegas abrazaban con efusividad de goleador a los balones de oxígeno que los ayudaban a continuar en partido en el temible estadio Daniel Alcides Carrión de la región Pasco.

Sus 4380 m s. n. m. lo convirtieron en la cancha de fútbol profesional más alta del planeta, condición que perdería en 2001 por el descenso del Unión Minas, el equipo local que se mantuvo 16 años en primera. En ese periodo, cuando el frío, la nieve y la altura jugaban en pared, hasta los futbolistas e hinchas locales querían que el encuentro acabara para refugiarse en los camerinos o en sus casas.    

Cuando eso pasaba en Pasco todos coincidían en que la altura no es un mito. No lo es en el balompié. Tampoco en el turismo, actividad en la que, a diferencia de lo que ocurre en los encuentros futbolísticos en las ciudades andinas, a los visitantes les va muy bien, tan bien que no es una exageración afirmar que en tus vacaciones le ganarás por goleada al soroche o mal agudo de montaña (MAM).

Pero en ocasiones el mal de altura anota el primer gol, poniendo en riesgo el resultado final. Si eso te sucede, no te preocupes. En este texto con inspiración y evocaciones futboleras —acaso por la cercanía del Mundial— te daré varios consejos para dejar en posición adelantada al soroche y, en los casos más extremos, sacarle la tarjeta roja. Sí, lo mejor es expulsarlo de tu viaje.

Qué es el MAM

Emocionado llegas a tu destino con el deseo de aprovechar cada minuto; pero, algo te sucede al bajar del avión o cuando el bus enfrenta las últimas curvas. Tienes náuseas, te sientes mareado, las sienes te palpitan y hasta te falta el aire. Te asustas. No sabes lo que ocurre. Desconoces que aquellos malestares son algunos de los síntomas de una enfermedad pasajera y temporal.

No eres la primera ni serás la última “víctima” del soroche, como le decimos los peruanos al mal agudo de montaña (MAM) que “afecta a alpinistas (andinistas), excursionistas, esquiadores o viajeros a grandes alturas, por lo general por encima de los 8000 pies (2400 metros)”. Este es “causado por una reducción de la presión atmosférica y los niveles más bajos de oxígeno a grandes alturas”.  

En la web MedlinePlus, se explica además que mientras más rápido es el ascenso a las zonas de mayor altitud, se incrementan las probabilidades de “padecer el mal agudo de montaña”. Por esa razón, si estás en Lima y piensas viajar al Cusco, es una buena estrategia visitar primero Arequipa. Los 2400 m s. n. m. de la “Ciudad Blanca” son perfectos para el proceso de aclimatación.

Si tu itinerario incluye caminatas por los senderos cordilleranos del Cusco, no cometas el error ni la imprudencia de empezar a andar ni bien bajes del avión o el bus. Lo mejor es esperar un par de días antes de dar el primer paso. Los estudios revelan que los síntomas suelen presentarse entre las primeras 24 o 48 horas. Consejo: no te esfuerces demasiado en ese periodo de tiempo.

Lo mejor es conocer la ciudad y sus alrededores con calma. Volviendo al fútbol, no salgas desesperadamente al «ataque». Recuerda que los equipos que se atreven a hacerlo, casi siempre son derrotados por el Cienciano, el Cusco FC y el Deportivo Garcilaso —los clubes “incaicos” en la Liga 1—. Moraleja: la cautela es una excelente compañera en el fútbol y en los viajes de altura.

Recetas contra el soroche

Cautela, sí; miedo, jamás. El mal de altura existe y sería necio negar que afecta a los viajeros, no a todos, solo a algunos y de distintas maneras. ¿Serás uno de ellos? Quizás sí, tal vez no. Es difícil saberlo. Sea como fuere no tengas temor ni te estreses ante esa posibilidad. El soroche no es un mostro invisible que te quita el oxígeno, el apetito y el sueño, con el fin de estropear tus vacaciones.

Tampoco es una maldición o un castigo impuesto por los dioses andinos. Ya te lo dije, es un mal pasajero. Esto no significa que debes de ignorarlo y descuidarte si te acechan sus síntomas (dolor de cabeza, vértigo, fatiga, náuseas, dificultad para respirar y dormir). Si la altura llegara a afectarte, descansa hasta que te sientas mejor. Si los malestares persisten o se agravan, busca atención médica especializada.  

En su Guía para Viajar a la Altura, el Instituto de Investigaciones de la Altura (IIA) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, considera que “lo más importante es que acuda a su médico de confianza antes del viaje planificado”. Esta recomendación es doblemente trascendente si tienes alguna condición de salud preexistente o si nunca has estado a miles de metros sobre el nivel del mar.

En el documento se menciona que “con la altitud la proporción de oxígeno del aire ambiental disminuye y eso puede producir alteraciones en el organismo, particularmente si el ascenso es rápido (o) si piensa ir a grandes alturas…”. En otro acápite de la guía se señala que el mal es “común por encima de los 2500 m” y que la enfermedad se produce “dentro de 1-2 días después del ascenso”.

Y, como todo mal tiene una cura, los expertos del IIA recomiendan: detener el ascenso y descansar; tomar paracetamol y antieméticos (previenen las náuseas y los vómitos). En casos leves “considere la acetazolamida, 250 mg cada 12 horas” y “para enfermedades graves: dexametasona, 4 mg cada 6 horas durante 24 horas. Si los síntomas persisten o empeoran, descienda o use oxígeno complementario”.

Consejos ruteros

De la ciencia a la sabiduría viajera. Los caminos educan. En los caminos se aprende. De tanto ir y venir de la altura uno va “cosechando” consejos prácticos para evitar o combatir el soroche. Los compartiré contigo porque anhelo de que disfrutes desde el primer minuto tu travesía en el Cusco, el principal destino turístico del Perú por su riqueza arqueológica, cultural y natural.

Antes de empezar, es pertinente aclarar que los siguientes tips no son infalibles, aunque la experiencia empírica revela que tienen un buen porcentaje de efectividad. Así que toma nota: antes de viajar aliméntate sana y moderadamente, no bebas alcohol de forma excesiva y evita desvelarte la noche anterior. Un cuerpo descansado se “acomoda” mejor a la altura.

Durante el trayecto mantén la calma y olvídate de los miles de metros sobre el nivel del mar. Ignorar al “enemigo” es una excelente forma de vencerlo. Si estás en un bus y este detiene su marcha en un restaurante, pide un plato ligero o un mate de coca. Esta bebida ancestral te ayudará a resistir el ascenso. Los caramelos de limón son buenos aliados contra el MAM. Muchos los consumen y avalan su efectividad. Soy uno de ellos.

Al llegar a tu destino trata de no agitarte. Abrígate al bajar —en la sierra el sol es muy taimado y engaña a los foráneos—, camina sin prisa y respira profundamente. Ya en el hotel, descansa un buen rato. El reposo es muy importante. Un “truco” que aplican cada vez más viajeros, es trasladarse de inmediato del Cusco al Valle Sagrado de los Incas, donde la altura es menor y el clima más amigable.

Sea en la ciudad o en el valle no recargues tu itinerario en las primeras jornadas. Por ejemplo, no es la mejor decisión ir a Vinicunca, la “Montaña de los Siete Colores”, al día siguiente de haber llegado. Tu cuerpo no está aclimatado todavía y serás vulnerable frente al MAM. Un consejo final, se cauto en el desayuno, el almuerzo y en la cena porque la digestión demora más lejos del llano.

¿Lo sabías?… Bah, no importa. Lo que realmente importa es que con o sin soroche la pases de lo mejor en el Cusco.

marzo 7, 2026