Cinco razones para conocer el Perú

Diversidad es una palabra que define al Perú. No es la única. Hay otras, muchas otras que son ideales para describir los distintos matices de un país de geografía cambiante, de naturaleza prodigiosa, de culturas originarias, de sabores que enamoran al paladar, de tradiciones y costumbres que se mantienen vivas en las orillas del Pacífico, en los valles de los Andes, en los bosques de la Amazonia.

Y son esos bosques por los que respira el mundo. Y son esas montañas las que acunaron a los forjadores del mayor imperio prehispánico de Sudamérica. Y son esas orillas marinas las que despertaron los sueños náuticos de Tupac Yupanqui, el joven sapa inca que habría llegado hasta la Polinesia en unas rústicas balsas.

Ese es el país que te invito a conocer, explorar y disfrutar. Ese es el Perú que te espera con su 1.285.215 km² de territorio, con sus 55 pueblos indígenas y 43 lenguas diferentes, con sus cerca de 31 000 sitios arqueológicos y sus 76 áreas naturales protegidas por el Estado, con sus 39 tipos de ecosistemas y sus 6288 especies endémicas de flora y fauna que lo convierten en un destino megadiverso.

Es tal la importancia de estas “tierras del inca que el sol ilumina porque Dios lo manda”, como dice la letra del vals Y se llama Perú, que el naturalista, activista ambiental y presentador de televisión inglés, David Bellamy, escribió que “si hubiera una catástrofe planetaria y tuviera la posibilidad de elegir un país para salvar y reconstruir el planeta, sin duda escogería el Perú«.

Elígelo tu también, no para salvarlo sino para vivir una gran experiencia, porque aquí siempre encontrarás un camino por explorar, una ciudad antigua por descubrir, un área protegida que te conectará con la naturaleza, un nevado por conquistar, una fiesta popular en la que rezarás, bailarás o le rendirás tributo a la Madre Tierra, una mesa bien servida con platillos únicos e incomparables.

Si todavía tienes dudas. Si todavía no te animas. Si todavía crees que el Perú turístico es solo Machu Picchu y el Cusco, déjame decirte que estás equivocado. Y, para demostrártelo, te daré cinco razones —que podrían ser diez, cien o mil—, para que vengas a nuestra patria. ¡Te esperamos! en este rinconcito del planeta, localizado en la parte central occidental de la América del Sur.

Primera razón: somos un país milenario

Desde el interior de las cuevas que cobijaron a los hombres primitivos hasta la arquitectura de piedra de los incas. Desde los trazos rupestres de los cazadores y recolectores nómadas hasta los geoglifos trazados en una pampa del desierto. Desde una ciudad sagrada que es uno de los focos civilizadores del planeta hasta una de las siete maravillas del mundo moderno.

Un viaje que te llevará a los albores del desarrollo humano en las cuevas de Pikimachay (Ayacucho), donde se hallaron artefactos líticos de hace 20 000 años, y en Lauricocha (Huánuco), el abrigo en el que se encontraron los restos de 11 personas. Su antigüedad es superior a los 7000 años, razón por la que son considerados los hombres más antiguos del Perú.

Y en ese viaje por el pasado milenario, conocerás el yacimiento rupestre de Toquepala en Tacna (7600 a. C.); la Ciudad Sagrada de Caral (Barranca, Lima) que data de hace 5000 años y es uno de los focos de la civilización mundial; además de la inmensa ciudad de barro de Chan Chan en Trujillo (región La Libertad), y las aún indescifrables líneas y geoglifos de Nasca (región Ica).

El desarrollo autónomo en el antiguo Perú alcanzó su máximo esplendor en el Tawantinsuyo, el imperio de los incas. El Cusco y el Valle Sagrado son bastiones arqueológicos que ostentan lugares únicos, como Saqsaywaman, Ollantaytambo, Choquequirao, Pisac, Moray y Machu Picchu, el destino excluyente de una nación que cimenta su futuro en la grandeza de su pasado.

Segunda razón: somos un país megadiverso

La flora y la fauna se manifiesta en múltiples formas. El Perú es el hábitat del 10 % de las especies globales, siendo uno de los 17 países megadiversos. Vida, mucha y demasiada vida. Vida que es un milagro en el desierto costero, una prueba de resistencia en las alturas de la cordillera y una explosión de movimientos, «voces» y colores en los bosques, los ríos y cochas Amazónicas.

Naturaleza en estado puro. Eso es lo que encontrarás en la selva del Manu, de Pacaya Samiria y Tambopata; en las montañas de nieve del parque nacional Huascarán; en la inmensidad de pampas Galeras, la mayor reserva de vicuñas del planeta; en las profundidades del cañón del Colca, donde verás el vuelo del cóndor andino; y en las aguas de las islas Ballestas con sus lobos marinos y aves guaneras.

Si te encantan las aves, qué esperas para visitarnos. En el territorio nacional se han avistado 1834 especies, siendo uno de los tres países con mayor diversidad. Si te gustan las orquídeas, aquí encontrarás un “paraíso” con cerca de 3000 especies. Si quieres sentirte un explorador, enrumba hacia la selva en busca de monos, ronsocos (capibaras), nutrias de río y del intrépido jaguar.

Es el felino más grande de América y el tercero en el mundo. Es una especie representativa, como lo son el oso de anteojos, el delfín o bufeo colorado, el colibrí cola de espátula, el mono choro de cola amarilla, el gallito de las rocas, el ave nacional, y muchísimas otras especies, tantas especies más que si eres un amante de la flora y la fauna, es casi una obligación que tu próxima travesía sea en el Perú.

Tercera razón: somos un mosaico cultural

Un país de “todas las sangres”. Una nación en la que el que “no tiene de inga, tiene de mandinga”. Esas dos frases, acuñadas por los escritores José María Arguedas y Ricardo Palma, son utilizadas para evidenciar el mosaico cultural que existe en el Perú. Esto se manifiesta en sus tradiciones y costumbres, en sus fiestas y rituales. También en las distintas maneras de entender e interpretar la realidad.

La diversidad cultural no es una frase vacía. De los 33 millones de peruanos, el 60,2 % se identifica como mestizo, el 25,7 % se considera de raíces indígenas, el 3,6 % se define como afrodescendientes y el 5,9 de origen blanco, según el estudio Perú: Estado de la Población en el año del Bicentenario 2021, realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI).

La multiculturalidad es una de nuestras potencialidades y, desde la perspectiva del turismo, una razón más para que transites los ríos y trochas que conducen a una comunidad nativa de la selva, los caminos sinuosos que arriban a un pueblo campesino de los Andes, las arenas y acantilados costeros que ocultan las caletas de pescadores, que navegues hacia las islas legendarias del lago Titicaca, para aprender, compartir y convivir con los hombres y mujeres que mantienen vivas las raíces de la peruanidad.

No es la única manera de sentir el palpitar cultural de la población. Las fiestas patronales, los rituales a la tierra, el sol, las montañas y el agua, las peregrinaciones hacia lugares sagrados, son propicias para entender la fe, la cosmovisión y el sincretismo de una nación indígena, mestiza e hispana, porque la presencia española —con sus luces y sombras— es, también, parte fundamental de lo que somos y de como somos.

Cuarta razón: somos un país de aventuras

Adrenalina. Mucha adrenalina en el Perú. En su retadora geografía vivirás grandes aventuras. Si te gusta el trekking, te ofrecemos senderos kilométricos que te llevarán a zonas arqueológicas como Machu Picchu o Choquequirao, a la cordillera de Huayhuash y a los dominios de los apus Salkantay, Ausangate o Pariaccaca.

Hay más rutas. Lo que escasea es el espacio para mencionarlas. Y, tal vez, no quieres caminar, sino enfrentarte a los rápidos de los ríos Urubamba, Apurímac o Colca; escalar los picos de la cordillera Blanca, la cordillera tropical más alta del mundo; volar en parapente en los Andes o desde los acantilados de la Costa Verde de Lima, a solo unos 20 minutos del Centro Histórico de la capital.

Si no te convence ninguna de estas actividades, aprende a surfear en las aguas del Pacífico peruano que ofrece varios points altamente recomendables, como Chicama en La Libertad, Máncora, Lobitos y Cabo Blanco en Piura, entre otras. Si estás en la capital, encontrarás más de una playa perfecta para correr olas en la bahía de Lima y al sur de la ciudad.

La aventura no termina. Se vuelve pedaleo incesante en los caminos de la sierra, escalada en las rocas de un bosque de piedras, sandboard en las arenas del desierto o experiencia submarina en las aguas de Paracas (Ica). No importa si eres un experto o un aprendiz, siempre habrá una ruta especial para ti y un guía capacitado que te ayudará a disfrutar con seguridad de la adrenalina que genera el Perú.

Quinta razón: somos un destino sabroso

Si eres un sibarita y la gastronomía es una de las razones por la que seleccionas un destino, déjame decirte algo: ¡Bienvenido al Perú!, un país de buena sazón, donde la creatividad de los cocineros de ayer y los chefs de hoy, se mezcla, se combina y se prepara para presentarte una carta de sabores tradicionales y renovados.

Las mesas peruanas son tan variadas como su territorio. En la costa, las propuestas con los frutos del mar son más que apetitosas. En la sierra las sopas “levanta muertos” —llamadas así por su contundencia y el uso de ingredientes como la papa, el maíz y la quinua — son ideales para espantar al frío; mientras que en la Amazonia los insumos del bosque le dan a cada plato un toque exótico.

Prepárate a probar un fresco y picante ceviche, una poderosa parihuela (sopa de pescados y mariscos); una humeante patasca con su infaltable mote; una ancestral pachamanca —donde las carnes, las papas, las habas y otros ingredientes son enterrados y cocinados sobre piedras calientes— y el siempre festivo juane de gallina, infaltable en la celebración amazónica de San Juan Bautistas del 24 de junio.

Si eres más osado, atrévete a probar el cuy (cobaya o conejillo de india) en cualquiera de sus presentaciones (chactado, frito, en picante y hasta en broaster), el inflamable rocoto relleno, el criollísimo cau cau (mondongo de res con ají amarillo y papas) o el revitalizador tocosh, una olorosa mazamorra que se prepara con papas fermentadas y que es conocida como la “penicilina natural de los Andes”.

La invitación está hecha. Ven al Perú. Estoy seguro que al recorrer mi tierra —nuestra tierra(—) encontrarás más de cinco razones para volver pronto, para volver siempre.

octubre 5, 2024