Arequipa: la fantástica Ruta del Sillar

Armados con combas y barretas perfilan con destreza las rocas volcánicas con las que se levantarán o reconstruirán muros y paredes en la ciudad y en la campiña. No es un trabajo fácil. Es duro y agotador, pero es su oficio. Muchos lo aprendieron de sus padres o abuelos. Otros llegaron por la necesidad de ganarse la vida honesta y esforzadamente en una cantera convertida en parada turística.

Y es comprensible porque aquí se extrae el sillar, la piedra volcánica que marca la identidad arquitectónica del Centro Histórico de Arequipa, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2001, por ser “una obra maestra de la integración creativa de características europeas y nativas, cruciales para la expresión cultural de toda la región”.

Ese es uno de los criterios que sustentan la decisión de la Unesco, pero no es el único. También se resalta el sistema constructivo y el material utilizado en sus casonas, iglesias y conventos, las cuales tienen en el sillar un símbolo de “identidad de la ciudad”. Esa singularidad arquitectónica sumada al verdor de la campiña, generan un paisaje natural y cultural de gran valía.

Y ese material que es parte de la identidad arequipeña, es el atractivo principal de la Ruta del Sillar. Una salida en la que conocerás el origen de estas piedras, verás la tenacidad de los hombres que las cortan, escucharás el repiquetear de las barretas que levantan nubes de polvo blanquecino y te asombrarás con las esculturas talladas en los farallones, donde te tomarás muchas fotos.

No te conformes con admirar las fachadas de sillar del Centro Histórico de Arequipa. Anímate a explorar Añashuayco, la cantera principal de la “Ciudad Blanca”, esa ciudad orgullosa de su pasado, esa ciudad que crece bajo el amparo del Misti, el Chachani y el Pichu Picchu, la triada de volcanes que le dan una mística diferente a esta urbe colonial y republicana fundada en 1540.

¿Qué es el sillar?

Hace 1,65 millones de año, un volcán que existió antes del Chachani y el Misti, erupcionó en el actual territorio arequipeño. Ese proceso fue el origen de la ignimbrita blanca que forma paredes verticales en las quebradas (de la ciudad), se explica en el artículo ¿Cómo se formó el sillar?, del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) del Perú.

En el texto publicado en la Plataforma del Estado Peruano, se explica que el término sillar es utilizado localmente para designar al bloque de roca empleado típica e históricamente para la construcción en dicha ciudad, y, debido al uso de esta roca como material de construcción y ornamentación, Arequipa es conocida como la “Ciudad Blanca”.

Desde el punto de vista geológico, la ignimbrita de la Ruta del Sillar —que te está esperando y a la que tienes que ir— es llamada “Ignimbrita Aeropuerto de Arequipa” por la cercanía de las canteras al terminal aéreo. Esta roca emblemática está compuesta por cenizas, cristales, fragmentos de piedras pómez (poco densas y porosas) y de otros tipos de rocas expulsadas por una violenta erupción volcánica.

Ese es el origen del sillar. Ese sillar que se encuentra diseminado en un “área que supera los 600 km2, en zonas donde actualmente se encuentran los distritos de Yura, Cerro Colorado, Cayma, Yanahuara, Alto Selva Alegre, Sachaca y Uchumayo”, se precisa en el artículo que hemos citado, para ayudarte a comprender los procesos geológicos y volcánicos que crearon las enormes paredes de Añashuayco.

La cantera cercana y accesible en el distrito de Cerro Colorado (2335 m s. n. m.), donde los cortadores se han organizado para recibir a los viajeros que visitan este destino, localizado a 40 minutos del Centro Histórico de Arequipa (Costo de ingreso: 5 soles). Desde el corazón de la ciudad, podrás tomar un taxi o contratar los servicios de un operador local para disfrutar de esta ruta fascinante.    

Arquitectura de sillar

Arequipa, siglo XVI, en la ciudad fundada el 15 de agosto de 1540 por Garci Manuel de Carbajal en representación de la corona española, se levantan templos y casonas a la usanza occidental. Ante la carencia de madera y otros materiales, los maestros y alarifes de la época utilizan las rocas volcánicas que abundan en la zona, cimentando sin saberlo una urbe única e incomparable.

Durante la época colonial el sillar se convirtió en un símbolo de poder y de distinción de las familias adineradas. Sus viviendas con dos patios centrales rodeados por diversas habitaciones (un estilo característico de la ciudad), se erigían con los bloques provenientes de las canteras cercanas. Sucedería lo mismo con las iglesias y conventos que resaltan por sus fachadas finamente esculpidas.

Al caminar por el Centro Histórico te darás cuenta de que el sillar es fundamental en los principales monumentos arquitectónicos, como la Catedral, el monasterio de Santa Catalina, las iglesias de la Compañía y San Francisco, el palacio Goyeneche, la casa Tristán del Pozo, el mirador de Yanahuara entre otras edificaciones. También lo verás en construcciones históricas de la campiña, como la casa del Fundador y el molino de Sabandía.

Tus andares por las calles de la vieja Arequipa —viaja desde el Cusco por vía aérea (tiempo: 1 h 10 min. Costo: 300 soles, aproximadamente) o terrestre (tiempo: 10 h. Costo: 70 soles, aproximadamente)— despertará la curiosidad por saber de dónde viene y cómo se procesa el sillar. Esa inquietud fue el origen de una ruta turística exitosa y casi ineludible.

Cómo vas a perderte la experiencia de explorar en una quebrada flanqueada por paredes de rocas volcánicas que alcanzan 30 metros de altura, de observar las esculturas y las representaciones de fachadas coloniales talladas en Añashuayco para beneplácito de los visitantes y de conversar con los cortadores, cuyo oficio de raíces centenarias es reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

La labor de los cortadores

Trabajo artesanal. Aquí no hay maquinarias modernas ni de alta tecnología. La tradición se respeta y solo se emplean barretas, cinceles, combas y escantillones (una especie de regla para trazar líneas y fijar dimensiones). Esas son las herramientas básicas que utilizan los cortadores de la Asociación Turística de Cortadores y Artesanos Ruta del Sillar.

Como parte de su labor, los maestros abren una grieta en los bloques de sillar que desprenden de la cantera. Luego, con la precisión y habilidad que les da la experiencia, forman un bloque rectangular, similar a un ladrillo. Si ellos golpean la roca con demasiada energía o en un lugar equivocado, esta se quiebra o fragmenta, entonces, todo su esfuerzo fue en vano. Ahora solo les queda empezar de nuevo.

Sí, empezar de nuevo o de otra manera, como lo hicieron hace algunos años al organizarse para “abrir” al turismo la quebrada de Añashuayco, localizada en los dominios del volcán Chachani. En la actualidad, el sillar se utiliza cada vez menos en las construcciones modernas por lo que era necesario reinventarse para que su oficio —tan antiguo y tradicional— no se perdiera en este mundo globalizado.

Su idea fue un éxito. La Ruta del Sillar es una de las excursiones de medio día más populares de la “Ciudad Blanca”. El itinerario comprende la visita a la zona de extracción de Añashuayco, a los talleres de los artistas que esculpen el sillar y, finalmente, un recorrido a la cantera no explotada de Culebrillas. Esta te impactará por su geografía y los petroglifos trazados en sus farallones en tiempos preincaicos.

Ya lo sabes, escápate a las canteras. Así comprenderás mejor la esencia monumental de la región y ciudad de Arequipa, uno de los principales destinos turísticos del Perú por su grandiosa arquitectura colonial, su excelente gastronomía y sus escenarios naturales costeros y andinos. Solo algunas de las tantas razones por las que debes incluir en tu itinerario a esta tierra de volcanes.

enero 5, 2025