Biodiversidad: encuentros con la fauna peruana

En el aire, en el mar y en la pampa… también en el bosque debes de mirar hacia todos lados con ojos de explorador. Y es que por ahí o por allá puede estar lo que buscas. Solo hay que tener paciencia y, muchas veces, una pizca de suerte para alcanzar el objetivo. En otras ocasiones es más sencillo. Digamos que no hay pierde. Sí o sí vas a lograr el avistamiento deseado y la foto que colgarás en las redes.
No, no te confundas. No acabas de leer un trabalenguas, tampoco una adivinanza y menos aún un disparate. Solo describo algo que puede suceder o que va a suceder —eso dependerá de ti, solo de ti— en tu travesía al Cusco inca, hispano y mestizo que será el punto de partida hacia varios destinos biodiversos. Sea a nivel del mar o a miles de metros de altura vivirás emocionantes encuentros cercanos.
No, no te confundas. No se trata de buscar platillos voladores, tampoco de ir al encuentro de marcianos o alienígenas, de reptilianos o humanoides y, menos aún, de posibles abducciones. Nada de eso, aunque si te gusta un poco o mucho de eso, déjame decirte que a los ufólogos les encanta el Perú, porque existen lugares donde, según dicen, es posible tener contacto con los “hermanos mayores”.

No, no te confundas. No te vamos a describir al detalle el Área 21 o Mosqoy Pacha, donde encontrarás figuras de extraterrestres y naves espaciales creadas por el artista local Tupaq Kamariy Candia. Estas son el fruto de sus investigaciones que incluyen el estudio de las leyendas y mitos andinos. Ahí lo dejamos porque hoy solo voy a relatar unos cuantos encuentros cercanos, cercanísimos, con la fauna nativa.
En el aire, en el mar y en la pampa… también en el bosque. Sí, en esos escenarios naturales verás algunas de las especies representativas del país y de esta parte del mundo. Momentos fascinantes ideales para fotografiar y conocer más sobre las vicuñas, los osos de anteojos, los pingüinos de Humboldt y el cóndor andino, entre otras especies que habitan la costa, los Andes y la Amazonía.
En la pampa y en el aire

Apuesto doble contra sencillo que, en tu búsqueda de información sobre el Perú turístico, has visto muchas imágenes de vicuñas, llamas y alpacas. Estos camélidos sudamericanos y el cóndor andino son, quizás, los animales andinos más conocidos y populares a nivel mundial. Tanto así que muchas guías de viaje y páginas web tienen sus fotografías en sus portadas. ¿Es verdad o es mentira?
Apuesto doble contra sencillo que te encantaría admirarlos en sus territorios. Te doy una buena noticia. Las llamas (utilizadas como animales de carga) y las alpacas (su fibra es utilizada para tejer diferentes prendas) son fáciles de observar en las zonas altas del Cusco y en otras regiones como Puno y Arequipa. Domesticadas desde tiempos inmemoriales, suelen pastar al lado de las carreteras.
Una bajadita y listo. Eso no funciona con las esbeltas vicuñas. Silencio. Prohibido acercarse demasiado. Si lo haces huirán. Están acostumbradas a la vida silvestre y, generalmente, viven en zonas protegidas, como las reservas Pumawasi (provincia de Acomayo, Cusco), Pampa Galeras Bárbara D’Achille (provincia de Lucanas, Ayacucho) y Salinas y Aguada Blanca (provincia de Caylloma, Arequipa).

Una bajadita y listo. Eso no es suficiente. Hay que esperar y ser cauto para admirar a las tropillas formadas por un macho y varias hembras. Así, en grupo, las encontrarás en las pampas, entonces, te darás cuenta de que son hermosas. Te deslumbrarán sus ojos negros y sus cuellos alargados, además de sus finos vellones canelas y blancos. Tímidas, asustadizas y muy valoradas por su fibra, su figura aparece en el escudo nacional.
Una apuesta sin bajaditas. Y es que en el caso del cóndor casi siempre hay que subir caminando —doble contra sencillo a que llegarás agotado — hacia una atalaya que te permite observar al ave carroñera más grande del mundo. Mítico y legendario, en el Cusco los vultur gryphus (por su nombre científico) planean en el mirador de Chonta en Limatambo (provincia de Anta). Si vas a Arequipa, búscalos en el cañón del Colca (provincia de Caylloma).
A la búsqueda de los pingüinos

Sí, es cierto, en el Cusco no hay mar, pero, eso no impide que te des una escapadita al océano Pacífico. Si lo haces, no solo te relajarás en las olas o contemplando los atardeceres de las costas de Arequipa o Ica. Aprovecha tu estancia para zarpar hacia las islas e islotes habitadas por lobos marinos y una gran cantidad de aves, incluyendo pingüinos. Sí, pingüinos endémicos de Perú y Chile.
Sí, es cierto, hay pingüinos en otras partes del mundo, pero, los pingüinos de Humboldt son diferentes. En la costa peruana se encuentran en varias reservas del norte y el sur. Si estás en Cusco, enrumba hacia Punta Hornillos (Camaná e Islay, Arequipa) o las islas Ballestas (Pisco, Ica), uno de los destinos marinos más populares de Sudamérica.
Zarpar, navegar, avistar y aprender sobre los pingüinos de Humboldt, llamados así en honor de Alexander von Humboldt. En 1802, este científico alemán descubrió en Perú, una corriente marina de aguas frías. Ahora que ya sabes el origen de su nombre, nos centraremos en esta ave que no vuela, que mide entre 56 y 72 cm y que se alimenta de peces, aunque su menú incluye cefalópodos y crustáceos.

Zarpar, navegar, avistar y aprender a diferenciarlos de otras especies. Primera lección: los Spheniscus humboldti (como son llamados por los científicos) tienen piel rosada en parte de su cara. Segunda lección: presentan una sola banda negra en el pecho. Tercera lección: anidan en islas ricas en guano. Cuarta lección: son más pequeños que sus parientes antárticos, como el famoso emperador.
Sí, es cierto, tienes que zarpar para descubrir la biodiversidad y riqueza del mar peruano. Aventúrate en las aguas del Pacífico antes o después de recorrer los Andes y la Amazonía. Es la mejor opción si quieres disfrutar de los cambiantes escenarios geográficos y naturales que existen en mi país. El país que te invito a explorar. El país que es uno de los pulmones del planeta y un auténtico bastión de la flora y la fauna silvestre.
Los osos de Machu Picchu

No era el plan encontrarte, pero ya ves. Te estoy mirando. No en un zoológico ni en un centro de rescate sino en los árboles del otro lado del río. No estás sola. Te acompaña tu cría. Juntas “almuerzan” ignorando a los curiosos que detienen sus pasos cerca de los rieles de Machu Picchu Pueblo. Y es que no todos los días se ve a una pareja de oso de anteojos alimentándose en un lugar tan concurrido.
No era el plan encontrarte, pero, ya ves, en los viajes siempre suceden cosas inesperadas. Los ukumaris (como se llaman en quechua) no son fáciles de avistar en los bosques secos y de niebla, tampoco en los páramos de los países andinos. Hoy me siento un andariego afortunado porque mi visita al Santuario Histórico de Machu Picchu tuvo un atractivo extraordinario y a la vez extraño.
Quédate un ratito más. No te vayas. Sí, lo sé, los Tremarctos ornatus son los únicos úrsidos oriundos de Sudamérica, caminan entre 15 y 30 kilómetros diarios. En su andar diseminas las semillas de sus alimentos. Y, si bien son omnívoros, su “platillo” favorito es la achupalla (una bromelia). También comen diversas raíces, hongos y frutas. Solo en ocasiones se alimentas de roedores o aves.

Quédate un ratito más, por favor. Trataré de ver claramente las manchas amarillentas o blancas de tu cara. Esos son los “anteojos que usas” aunque no tienes mala vista. Ah, eso sí el olfato es tu sentido más desarrollado. También son muy útiles tus garras, porque a pesar de tu tamaño (2 m de largo) y tu peso (una hembra como tú alcanza los 85 km) trepas como una campeona.
No era el plan, pero, repito, quédate un ratito más. Así podré sacar pecho y escribir que vi por mucho rato al animal que, según la cosmovisión andina, es el mediador entre los vivos y los muertos. No eres una especie más. Te mencionan en mitos y leyendas. Apareces en rituales y danzas. Por eso deseo que tu cría y tú, sigan alimentándose al otro lado del río. ¿Me harás caso?

octubre 3, 2025