De Arequipa al Cusco: una película viajera

Antes o después de explorar el Cusco, es muy probable que tus pasos aventureros te lleven a Arequipa. Escribirlo no es el fruto de una revelación milagrosa o divina ni el resultado de “leer” tu futuro viajero con un puñado de hojas de coca. Tampoco son producto de las alucinantes visiones ocasionadas por una toma de ayahuasca -el poderoso brebaje amazónico- o del cactus andino llamado San Pedro.

No se necesita la intervención divina ni la práctica de rituales ancestrales para predecir las andanzas de un buen número de viajeros que llegan al Perú. Es sabido que la travesía sureña Cusco-Arequipa es, por decirlo de algún modo, irresistible. Esta ruta se potencializa aún más, incluyendo las regiones de Puno, con su apacible lago Titicaca, y Madre de Dios, donde los Andes se convierten en selva.

Lo que es más complicado de predecir es si llegarás al Cusco antes o después de recorrer la “Ciudad Blanca”, como es llamada Arequipa, la capital de la región del mismo nombre. La otra interrogante es ¿cómo lo harás?: por tierra en un viaje directo o con escalas estratégicas o, quizás, rapidito nomás en un vuelo. Ese es el dilema, un dilema que quiero ayudarte a resolver con esta tentadora propuesta.

Antes de empezar con el recorrido debo hacerte una advertencia: la ruta que voy a plantearte y describirte requiere de tiempo y paciencia. Así que descarta las prisas y el vertigo. La paciencia caminera te permitirá explorar una serie de lugares de gran interés histórico, cultural y paisajístico, convirtiendo el trayecto hacia el Cusco en una experiencia variada, diversas y hasta sorprendente.

Prepara la mochila y acompáñame. Nos vamos al Cusco “caleteando”, término que en “español peruano” significa hacer muchas paradas. Bajar del bus, conocer un sitio arqueológico o una playa, una bodega pisquera o un pedacito del desierto, para luego volver a la carretera y repetir el ciclo hasta el arribo victorioso a tu destino final. ¡Esa es la fórmula! ¿Qué te parece? ¡Nos vamos!

Pasos viajeros en Arequipa

Si este viaje fuera una obra de teatro o una película, en el Cusco con sus 3400 m s. n. m., se desarrollarían las escenas previas al esperado final feliz en Machu Picchu. La maravillosa llaqta inca suele ser el destino principal de la mayoría de los trotamundos que vienen al Perú, un país que, por aire, mar o tierra, siempre te sorprenderá por su diversidad geográfica y su vastísima historia.

Pero antes del desenlace ansiado y soñado, vivirás momentos intensos en las canteras de sillar, en los cañones profundos, en las sosegadas campiñas y playas de Arequipa. El objetivo es disfrutar plenamente de los principales atractivos de una región que es costa, valle y cordillera volcánica. La experiencia incluye el peregrinaje por el vistoso Centro Histórico de su capital (2335 m s. n. m.).

Declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad en diciembre de 2000, por ser “un excepcional ejemplo de la fusión de técnicas constructivas locales con tendencias arquitectónicas europeas como el estilo Barroco empleado en la decoración de fachadas de edificios religiosos, entre los cuales destaca el Convento de Santa Catalina; y edificios gubernamentales y residencias privadas”.

Eso es lo que se lee en la web de los Sitios del Patrimonio Mundial del Perú. No es lo único. También se explica que “la arquitectura ornamentada del Centro Histórico de Arequipa representa una obra maestra de la integración creativa de características nativas y europeas, cruciales para la expresión cultural de la región entera”, siendo el sillar un elemento clave en las construcciones coloniales.

La última frase no aparece en la página mencionada. Y es que no hay que ser un experto para darse cuenta de que el sillarla roca volcánica porosa y ligera utilizada en la arquitectura arequipeña— hermosea las iglesias, los conventos y las casonas centenarias de la “Ciudad Blanca”, fundada el 15 de agosto de 1540 bajo el amparo del Misti, el volcán tutelar que resalta y se impone en el horizonte urbano.

¿Cómo llegar a Arequipa?

El recorrido por las calles del casco antiguo de la “Ciudad del Misti” sería el primer acto de la obra o película que estoy imaginando para ti, sin necesidad de recurrir a la ayahuasca o al san Pedro. Pero la pregunta sería: ¿cómo apareciste en Arequipa? En este “guion” viajero, arribarás desde Lima, la capital del país, fundada el 18 de enero 1535 por el español Francisco Pizarro.

Con una población que supera los 10 millones, la “Tres Veces Coronada Villa” es una metrópoli vibrante y pluricultural, además de la principal puerta de entrada al país. Ya en Lima no tendrás mayores inconvenientes para movilizarte a las distintas regiones y ciudades del Perú. La oferta de transporte aéreo y terrestre es variada por lo que encontrarás diversos tipos de servicios y precios.

A la “República Independiente de Arequipa” —como es llamada en son de broma— llegarás por vía aérea (los vuelos duran 1 h 40 min) o por carretera. Si decides tomar un bus, tendrás que ser paciente. La travesía demora alrededor de 17 horas. Una opción interesante es hacer escalas estratégicas para conocer sitios turísticos de gran interés como la reserva nacional de Paracas o las líneas de Nasca.

Las paradas turísticas alargarán el viaje, pero enriquecerán tus vivencias. Un plan muy recomendable es salir de Lima de madrugada (hay buses todos los días) hacia el distrito de Paracas (provincia de Pisco) para navegar hacia las islas Ballestas y caminar por el desierto costero. Aquí puedes pernoctar o, si lo deseas, continúa hasta la laguna Huacachina, el “Oasis de América” en Ica.

Al día siguiente enrumba hacia Nasca, donde es casi una obligación sobrevolar las pampas en la que los antiguos trazaron enigmáticos geoglifos. Ellos convirtieron la reseca “piel” del desierto en un inmenso lienzo en el que verás figuras geométricas, antropomorfas y zoomarfas. Al retornar a tierra, explora el centro ceremonial de Cahuachi y los acueductos de Cantayoc.

La ruta Arequipa-Cusco

Misión cumplida. Ya en Nasca aborda un bus hacia Arequipa (10 h de viaje, costo: 100 soles), donde, después de conocer la ciudad y sus atractivos cercanos, incluyendo las playas de Camaná e Islay, partirás hacia el Cusco. Tú decides la modalidad. Si quieres ganarle al tiempo, vuela hacia la “Capital Histórica del Perú” (1 h). Si el presupuesto no te lo permite, hazlo en bus (11 h. Costo: 90 soles).  

Pero ahora te plantearé otra opción: sí, adivinaste, te propongo una travesía con paradas y escalas para que tu itinerario sea más divertido. Esa es la parte principal de esta obra de teatro o película en la que eres el protagonista. Tanto así que ahora estás saliendo de la “Ciudad Blanca” con destino a Chivay (3635 m s. n. m.), la capital de la provincia de Caylloma y el pueblo principal del valle y Cañón del Colca.  

Es una buena idea contratar un tour para este tramo. Esto te permitirá conocer la reserva nacional de Salinas y Aguada Blanca —hábitat de vicuñas y otras especies altoandinas— y el mirador de los Andes —donde verás una corte de volcanes—. Pernocta en el valle y, al día siguiente, sal en busca de los cóndores que planean sobre el cañón. Las andenerías prehispánicas y las iglesias coloniales.

El siguiente paso o, mejor dicho, en la siguiente escena, abandonarás el Colca con destino a Espinar (Cusco). Aquí, a 3979 m s. n. m., te espera el área de conservación regional Tres Cañones de Suykutambo, un espectacular zona geográfica con farallones y bosques de queuñas. En esta provincia cusqueña hay también pinturas rupestres y zonas arqueológicas preincaicas como K’anamarca y T’aqrachullo.

Yauri, la capital de Espinar, está a 226 km del Cusco. Si quieres seguir “caleteando” detente en Sicuani (provincia de Canchis) o Waqrapukara (provincia de Acomayo), una de las construcciones andinas más sorprendentes y menos visitadas. Hay más opciones, pero lo dejaremos para la segunda parte de esta obra a película, aunque me asusta aquello de que las segundas partes nunca son ni serán buenas.

febrero 18, 2026